La Criminalística se conforma a base del conocimiento de técnicas de investigación, cuyo fin es transformar los indicios y vestigios procedentes de las inspecciones oculares en pruebas o evidencias, que sirven para aclarar las circunstancias del hecho, atribuir autorías, identificar a los culpables, etc.
Estas técnicas necesitan ser practicadas con frecuencia y con unos medios específicos, que se reúnen en el Laboratorio de Criminología.